Opiniones. Rafael Castaño

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sábado, 10 de febrero de 2007
Este artículo es la simple transcripción de lo que escribí en un foro con finalidades pedagógicas. De ahí su estilo (o falta de estilo, que pudiera ser).


Hoy día se habla mucho de la crisis de la familia (cuando digo hoy día me refiero desde los años 60 del siglo XX, en donde todo se puso en cuestión). Creo que más que la familia, lo que está en quiebra es el sentido de la pareja o la fidelidad. A la gente le cuestra trabajo mantener un vínculo de vida con otra persona; pero esto que se da en las relaciones de pareja se da en muchas otras cosas: nos cansa nuestro pueblo, nuestra ciudad, cambiamos de gustos constantemente, de ideas, antes existía la casa familiar que duraba generaciones ¿quien lo imagina ahora? No cogemos cariño a las cosas que nos rodean, ni a las personas con quienes convivimos ¿Habría de extrañar por tanto que también se prefiera una relación sucesiva de parejas, en vez de una pareja con quien compartir la vida? Cuando la pareja se pone fea, o engorda, o no nos entretiene,...se sabe lo que ocurre.

Otro punto es la relación entre amor y sexo. Siempre se ha dicho que el sexo sin amor nos acerca a los animales (no lo creo, pero en fin es una idea, y en todo caso es uno de los placeres animales con el que más disfrutamos hombres y mujeres). Hoy día parece que se acepta más el sexo que el amor, tal vez porque el primero es fácil y carnal (y no involucra a la persona) y el segundo abarca nuestra alma, nuestro cuerpo y nuestra vida entera.

En nuestra época el sexo se utiliza como reclamo para comprar cosas en la propaganda y el marketing. En este mundo se vende todo (no sólo cosas, sino muchas veces la dignidad de la persona para encontrar un trabajo o para escalar socialmente, se compra la vida entera de una persona que se dedica a trabajar día tras día para engordar a un empresario o satisfacer las necesidades de consumo, por unas monedas los emigrantes acaban con su vida bajo los plásticos de Almería,...), y sin embargo el vender el sexo, como hace la prostitutas se considera indigno. ¿Por qué no se puede vender el sexo, cuando en esta sociedad todo está en venta, a veces cosas mucho más importantes para nuestras vidas que una simple cópula? Creo que los prejuicios religiosos y culturales han dado al sexo una importancia mucho mayor que la que tiene. En muchos lugares de Africa, los chavales, mientras trabajan, realizan el acto sexual y siguen trabajando, como beber agua, o secarse el sudor.

En fin otra cuestión, la última, el hombre, en especial el hombre blanco, da mucha importancia a la fidelidad de su mujer; puede soportar que su mujer no lo quiera, pero que se acueste con otro es de los mayores agravios y dolores que un hombre puede sentir. Pienso, a lo mejor me equivoco, que la mujer no da tanta importancia a una simple relación carnal, que puede perdonar más fácilmente una infidelidad que el hombre, porque para ella es más importante la sinceridad, el amor, la comprensión,...que la unión pasajera de los cuerpos.

Tags: sexo, prostitucion, amor